Fotocoagulación / Láser

FOTOCOAGULACIÓN/LÁSER

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LÁSER EN OFTALMOLOGÍA

Sin duda el campo de la medicinas dónde más uso se le da al láser es la oftalmología. La palabra láser se deriva de las siglas en inglés de Amplificación de Luz por Emisión de Radiación Estimulada (Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation).
En otras palabras el láser no es más que luz altamente organizada, también denominada coherente. Para producir este tipo de luz se debe estimular una substancia para que emita la radiación lumínica y amplificar esta luz en un solo sentido (de ahí se deriva su nombre).

La luz coherente o láser tiene tras características fundamentales:

  • Polarización: Los rayos de luz viajan en una misma dirección (con una muy baja divergencia)
  • Longitud de Onda: Toda luz que compone el haz láser tiene la misma longitud de onda (es de un solo color puro)
  • Fase: Las crestas y valles de las ondas de luz concuerdan a lo largo del haz.

La ventaja de la luz coherente es que es un medio muy efectivo para trasportar energía a un punto específico. Gracias a que muchas estructuras del ojo son transparentes para la luz visible, el láser se convierte en una excelente herramienta para el oftalmólogo. Existen varios usos para los láseres en oftalmología, que básicamente dependen de la forma como estos afectan a los tejidos y se resumen en los siguientes:

FOTOCOAGULACIÓN:

Algunos tipos de láser de baja potencia producen una quemadura controlada en el tejido específico para el cuál están diseñados. Este es el caso del láser Argón para la retina (epitelio pigmentario) o el láser Holmium para la córnea. El láser Argón se utiliza para tratar lesiones en la retina (membranas neovasculares en la degeneración macular) o para eliminar porciones enfermas de la retina que pueden estar afectando a la retina sana (retinopatía diabética y oclasión venosa).
El láser Holmium actúa sobre la córnea produciendo pequeñas quemaduras que al ser adecuadamente colocadas la incurvan para corregir la hipermetropía.

FOTOABLACIÓN:

Los láseres de potencia intermedia logran romper uniones moleculares y “evaporar” el tejido sobre el cuál actúan. El láser Excimer de Argón-Flúor es el más utilizado en oftalmología de este grupo. Este tipo específico de láser es absorbido por la córnea y permite tallarla para modificar su poder refractivo. Por esto se utiliza en cirugía refractiva para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo.

FOTODISRRUPCIÓN:

El YAG láser es el mejor ejemplo para este tipo de acción. La alta potencia de este láser permite ionizar el tejido al punto de romper sus átomos y convertirlo en plasma (libera mucha energía en muy poco tiempo). Este tipo de láser  debe ser cuidadosamente enfocado sobre la estructura que se quiere perforar. Es especialmente útil para perforar la cápsula del cristalino cuándo esta se opacifica después de la cirugía de catarata o para perforar el iris para curar y prevenir el glaucoma por cierre angular.